Maloclusión dental: qué es, tipos y síntomas

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La maloclusión dental es uno de los motivos más frecuentes en las consultas de odontología. Sin embargo, muchas personas llegan a la consulta sin saber exactamente qué significa ese término, si su mordida es normal o no, o si lo que sienten tiene que ver con sus dientes.

En Córdoba del Pozo queremos explicarte qué es la maloclusión dental, qué y cuándo se considera una oclusión correcta, cuáles son los tipos más frecuentes y qué síntomas pueden indicar que algo no está bien.

¿Qué es la oclusión dental? ¿Es lo mismo que la mordida?

La oclusión dental es la forma en que los dientes superiores e inferiores encajan y contactan entre sí cuando cerramos la boca, tanto en reposo como durante la masticación. Es decir, describe la relación entre ambas arcadas dentarias al morder.

En el lenguaje cotidiano, mucha gente usa «mordida» como sinónimo, y aunque técnicamente no son lo mismo, en la práctica clínica se usan de forma equivalente:

  • Mordida: término coloquial.
  • Oculsión dental: término técnico que incluye el encaje de los dientes, la relación con la articulación temporomandibular (ATM) y los músculos masticadores.

¿Qué se considera una oclusión dental correcta?

La oclusión correcta funciona como referencia clínica: todo lo que se aleje de ese equilibrio, en cualquier dirección o dimensión, es una maloclusión.

Una oclusión funcional correcta se caracteriza por:

  • Encaje armónico entre molares y caninos superiores e inferiores.
  • Contacto adecuado de todos los dientes.
  • Sobremordida y resalte de entre 2 y 3 mm: los incisivos superiores cubren ligeramente a los inferiores, y existe un pequeño espacio entre ellos en sentido sagital.
  • Correcto engranaje de las cúspides en los surcos antagonistas.
  • Ausencia de dolor en la ATM.
  • Masticación eficiente y sin molestias.
  • Buena estética facial y dental.

Además, debe existir equilibrio entre dientes, huesos, músculos y articulaciones.

¿Qué es la maloclusión dental?

La maloclusión dental es cualquier alteración en la posición o el contacto entre los dientes superiores e inferiores. Puede tener origen dentario (posición de los dientes), esquelético (posición de los huesos maxilar y mandíbula) o una combinación de ambos.

La maloclusión dental no es solo de un problema estético. Dependiendo del tipo y la severidad, una maloclusión puede afectar la masticación, la fonación y la salud periodontal, e incluso provocar dolor en la articulación temporomandibular, cefaleas y tensión cervical.

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Tipos de maloclusión dental

La clasificación más utilizada en odontología es la de Angle, que divide las maloclusiones en tres grandes grupos según la relación entre los molares superiores e inferiores.

Mordida Clase I

La relación entre los molares es correcta, pero existen problemas de alineación dental. Aunque puede parecer un caso leve, siempre requiere valoración profesional. Sus características más frecuentes son:

  • Apiñamiento dental.
  • Espacios excesivos entre dientes.
  • Dientes rotados.
  • Mordida cruzada puntual.

Mordida Clase II

El maxilar superior está adelantado respecto a la mandíbula, o la mandíbula está retraída. Es una de las maloclusiones más frecuentes y puede presentarse de dos formas:

  • Incisivos superiores muy adelantados que sobresalen del labio, con mayor riesgo de traumatismo y perfil facial convexo.
  • Incisivos superiores que cubren completamente a los inferiores generando una mordida profunda, con mandíbula pequeña y perfil muy cuadrado.

En ambos casos es frecuente la respiración bucal.

Mordida Clase III

La mandíbula está adelantada respecto al maxilar superior. Se conoce popularmente como «mordida invertida» o prognatismo. Sus características son:

  • Incisivos inferiores por delante de los superiores.
  • Perfil facial cóncavo.
  • Dificultades funcionales y estéticas importantes en los casos más severos.

mordida clase 3

Otros tipos de alteraciones en la oclusión dental

Además de las clases de Angle, existen alteraciones de la mordida específicas que pueden presentarse de forma independiente o combinadas con las anteriores:

  • Mordida abierta: los dientes superiores e inferiores no contactan al cerrar la boca. Es frecuente en personas con hábitos como la succión digital o el uso prolongado de chupete.
  • Mordida cruzada: algunos dientes superiores muerden por dentro de los inferiores. Coloquialmente se describe como «morder al revés».
  • Mordida profunda: los dientes superiores cubren excesivamente a los inferiores, más allá de los valores normales.
  • Desviación de línea media: el centro de la arcada superior no coincide con el de la inferior, lo que puede generar asimetría facial visible.

Síntomas de la maloclusión dental: ¿cómo saber si la padezco?

No todas las maloclusiones generan dolor inmediato, y muchas personas conviven con ellas sin ser conscientes. Sin embargo, hay señales que pueden indicar que la mordida no es correcta.

En adultos, los síntomas más frecuentes son:

  • Dolor o chasquidos en la mandíbula.
  • Sensación de que «la mordida no encaja» o de que hay que buscar una posición cómoda para cerrar la boca.
  • Mayor carga masticatoria en un lado que en otro.
  • Desgaste excesivo o irregular de los dientes.
  • Sensibilidad dental sin causa aparente.
  • Dolores de cabeza frecuentes o tensión cervical.
  • Encías retraídas en zonas de sobrecarga.
  • Notar desviación de la mandíbula al sonreír.

En niños, además, pueden observarse:

  • Respiración oral habitual.
  • Dificultades en la pronunciación.
  • Hábitos como chuparse el dedo o el uso prolongado del chupete.
  • Deglución atípica.
  • Pérdida prematura de dientes de leche.

Si reconoces alguno de estos síntomas, una valoración con el ortodoncista es el primer paso para saber si existe maloclusión y qué tipo es.

¿Todas las maloclusiones necesitan tratamiento?

La respuesta es sí. Todas las maloclusiones necesitan tratamiento, aunque el grado de urgencia depende del tipo de maloclusión y su severidad.

Incluso las maloclusiones aparentemente leves, como un apiñamiento moderado, pueden afectar a los tejidos periodontales con el tiempo, dificultando la higiene y favoreciendo la aparición de gingivitis, caries o recesiones gingivales. A medida que pasan los años, estos efectos tienden a agravarse.

Por eso, aunque no haya dolor ni molestias evidentes, una evaluación personalizada permite detectar el problema a tiempo y actuar antes de que se complique.

En Córdoba del Pozo somos especialistas en ortodoncia y tratamiento de la maloclusión dental infantil y en adultos. Si tienes dudas sobre tu mordida o la de tu familia, estamos aquí para ayudarte.

 

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